La entrada en una nueva era de la exploración del espacio está a punto de concretarse gracias a un puñado de intrépidos aviadores y empresarios que este lunes 21 realizarán el primer intento privado de llevar a un hombre al espacio, fase inicial de un proyecto que espera desarrollar el turismo espacial a gran escala.
La prueba se llevará a cabo a las 13:30 GMT (09:30 hora de Chile) desde una polvorienta pista de aterrizaje en el desierto de Mojave, en el sudeste de California. Allí, Burt Rutan, un legendario diseñador de aviones, lanzará su último prototipo: el SpaceShipOne.
El plan supone que un avión portador, el White Knight, impulsará durante una hora al SpaceShipOne hasta una altitud de unos 15 kilómetros; en ese punto se separarán y el piloto de la nave espacial activará durante unos 80 segundos su cohete de propulsión. Eso debería bastar para elevar al aparato, tres veces más rápido que la velocidad del sonido, hasta una altura de 100 kilómetros sobre la superficie de la Tierra.
Durante unos segundos, el piloto cuyo nombre aún no ha sido revelado- sentirá el silencio, la negrura y la ingravidez del espacio. Finalmente, en una operación que durará unos 20 minutos, el SpaceShipOne reingresará a la atmósfera terrestre, planeando con sus alas desplegadas hasta aterrizar.
Rutan -famoso por haber diseñado el Voyager, el primer avión que realizó una vuelta al mundo sin paradas- tiene un socio de peso: el cofundador de Microsoft, Paul Allen, quien invirtió 20 millones de dólares para construir el SpaceShipOne. El empresario podría recuperar parte de su inversión si la nave obtiene el premio Ansari X Prize, dotado con 10 millones de dólares. Este galardón será entregado al primer equipo que lance con éxito al espacio una aeronave tripulada con una carga de tres personas, dos veces en dos semanas.
Pero Rutar y Allen apuntan a un objetivo todavía más suculento: liderar el futuro mercado del turismo espacial, en el que los pasajes costarán más de cien mil dólares por cabeza. Y más aún, el éxito los pondría en una posición excelente a la hora de recibir contratos del gobierno de los Estados Unidos en el marco de sus planes para reformar la NASA e incorporar a empresas privadas.
La NASA gozó del monopolio absoluto de la exploración espacial durante los últimos 40 años. Pero últimamente ha recibido muchas críticas por su burocracia y escasa eficiencia para manejar un presupuesto anual de 15 mil millones de dólares. Si Rutan logra su cometido este lunes, habrá puesto a un hombre fuera de la atmósfera terrestre a un precio que probablemente ni siquiera cubriría el presupuesto para café de la NASA.
El diseñador del SpaceShipOne tiene fama de proporcionar soluciones de ingeniería brillantes y a buen precio. En este caso, utilizará un motor híbrido y reutilizable, propulsado por un combustible volátil y ecológico, mezcla de caucho y óxido nitroso, conocido como "gas de la risa". (www.clarin.com)