Las mentiras más comunes de los currículos laborales
Exagerar las responsabilidades de cargos anteriores es más que habitual.
Exagerar las responsabilidades de cargos anteriores es más que habitual.
Mentir para conseguir un empleo no sólo es una falta ética sino también una estrategia a muy corto plazo, ya que es fácil detectar a un trabajador que no posee las habilidades o la experiencia que dice tener, ya que si bien el papel aguanta todo, el desempeño cotidiano entrega señales claras que permiten descubrir los engaños.
En este sentido, tan rápido como las invenciones sirvieron para conseguir el puesto pueden llevar a perderlo.
De acuerdo a un estudio desarrollado en EE.UU. por la consultora Harris Interactive, entre más de 3.000 encargados de recursos humanos y cerca de 9.000 trabajadores, sólo el ocho por ciento de estos últimos declaró haber exagerado en sus currículos.
Este dato llama la atención, especialmente porque en la misma encuesta el 49 por ciento de los empleadores afirmaron haber descubierto mentiras en este tipo de documentos.
De este grupo, el 57 por ciento indicó que al darse cuenta de la situación inmediatamente desechó la solicitud de empleo y el 36 por ciento afirmó que, si bien permitió que el postulante siguiera en el proceso, finalmente no lo contrató, y sólo el seis por ciento admitió a la persona entre sus filas, pese al engaño.
Otras consideraciones
La investigación, realizada entre los meses de mayo y junio, estableció una clasificación de las áreas donde los postulantes a un empleo mienten habitualmente, siendo la primera de ellas el exagerar con respecto a las responsabilidades que se tenían en el empleo anterior, con 36 por ciento.
Inmediatamente después, con 18 por ciento, está el afirmar que se poseen habilidades que realmente no se tienen y el 12 por ciento que cambió las fechas de sus empleos.
El 10 por ciento de quienes encontraron incongruencias en los currículos revisados afirmaron haber detectado mentiras relacionadas con el grado académico de los candidatos, un siete por ciento dijo haber hallado falsedades relacionadas con las compañías en las que se supone había trabajado la persona y el cinco por ciento indicó haber descubierto inventos relacionados con los cargos ocupados por el postulante con anterioridad.
La opción del postulante
De acuerdo al sitio CareerBuilder.Com, en vez de inventar y exagerar los antecedentes académicos o laborales una buena opción es redactar una buena carta de presentación con énfasis en las habilidades, en la experiencia y en los logros que se han alcanzado, y compensar a través de ese medio cualquier aspecto débil del currículo con afirmaciones que si son verdaderas.
De este modo, el postulante evita la presión adicional de pensar que se puede descubrir su mentira y, al mismo tiempo, se obtiene la satisfacción y el convencimiento de que el empleo fue conseguido por las capacidades reales y no por las invenciones del individuo.