El estadounidense Kwame Jackson fue descalificado como jurado para la gala final de Miss Universo, que tendrá lugar el 1 de junio en Quito, por haber visitado el hotel donde estaban alojadas las 80 candidatas.
Un comunicado de la organización justificó la destitución, argumentando que Jackson estuvo "interactuando" con varias candidatas.
Paúl Briz, uno de los encargados de prensa del certamen, indicó que Jackson fue sorprendido cuando saludaba a varias candidatas en el vestíbulo del hotel, cuando tenía expresamente prohibido, al igual que los demás integrantes del jurado, visitar el lugar.
Los organizadores calificaron el suceso de "desafortunada situación" y estudian ahora quién será el sustituto de Jackson, quien finalizó segundo en el reality show "The apprentice" (el aprendiz), donde 16 candidatos competían por hacer una pasantía con el millonario estadounidense Donald Trump.
El miembro descalificado dijo en su descargo que "honestamente no tenía ni idea de que existían esas limitaciones, ni siquiera de que era el hotel oficial de las candidatas", junto con lamentar con haber perturbado el normal desarrollo del certamen.
Los miembros del jurado, que han llegado ya a Ecuador, están alojados en un hotel distante un kilómetro del que alberga a las candidatas desde hace unos 15 días.
En tanto, más de un millar de personas marcharon este lunes por las calles de la capital ecuatoriana portando monigotes de papel que parodiaban a las candidatas de Miss Universo, con cintas que cruzaban sus pechos identificando aspectos de la realidad de Ecuador, donde el 80 por ciento de los 12,5 millones de habitantes viven en la pobreza.
Es así que "Misseria", "Missil", "Miss war" y "Missnusválida" se convirtieron en las "reinas" de la jornada, en una manifestación organizada por indígenas y ecologistas que acusan al Gobierno de ocultar la pobreza del país con el concurso Miss Universo.
Burlándose del traje típico de Miss Ecuador, que provocó una serie de críticas en el país, un septuagenario encabezó la marcha pacífica ataviado sólo con ropa interior y con una especie de estructura de campana hecha de cobre y adornada con flores, que dejaba ver su escuálida fisonomía.
En lugar de las mallas que vestía Miss Ecuador debajo de esa estructura, el anciano había dibujado en su delgado cuerpo la figura de un esqueleto, y altavoz en mano llamaba a la unidad del pueblo en contra del certamen, al que calificó de "farsa que pretende maquillar la pobreza del país". (EFE)