La legendaria madrina del mundo del espectáculo, Liza Minnelli, cumplió 80 años el 12 de marzo pasado y los celebró con la publicación de sus memorias, en las cuales recogió su excepcional carrera y su turbulenta vida privada, incluyendo la infame gala de los Premios Oscar de 2022 en la que fue forzada a subirse al escenario en silla de ruedas y donde estuvo acompañada de Lady Gaga.
"Me partió el corazón", aseguró la premiada actriz y cantante en su libro "Kids, Wait Till You Hear This!" ("¡Chicos, esperen a oír esto!"), el cual fue el resultado de una década de trabajo junto a Michael Feinstein, amigo y colaborador cercano de la artista.
En 2022, Minnelli fue invitada a los Premios de la Academia para presentar el Oscar a Mejor Película -que ese año se llevó "CODA: Señales del corazón"- junto a Lady Gaga, pero la organización la obligó, a último momento, a usar una silla de ruedas.
"Sin explicación alguna, me ordenaron -ni siquiera me lo pidieron- sentarme en una silla de ruedas o no salir al escenario. Me dijeron que era por mi edad y por motivos de seguridad, porque podría caerme de mi silla, lo cual era una tontería. 'No voy a aceptar que me traten así', les dije. Mi copresentadora (Lady Gaga) insistió en que no subiría al escenario conmigo a menos que estuviera en una silla de ruedas", relató la artista en un extracto de sus memorias, que aún no son traducidas al español.
Minnelli recordó que esa noche quedó "en una posición mucho más baja de lo que habría estado en la silla del director (donde inicialmente se iba a sentar en el escenario). Ahora no podía leer con facilidad el teleprompter que tenía encima. ¿Cómo te sentirías si te sacaran en silla de ruedas, en contra de tu voluntad, para que actuases ante un público en directo, sin poder ver con claridad? Así que, cuando me trabé con algunas palabras, Gaga, que estaba a mi lado, no dudó ni un instante en hacer de heroína bondadosa ante los ojos de todo el mundo. 'Te cubro', dijo, inclinándose hacia mí".
"Al enterarse de su angustia, Gaga fue a su camerino y le preguntó: '¿Estás bien?'. La miré y le dije simplemente: 'Soy una gran admiradora tuya'. Aprendí esta lección hace años de mamá y papá. En un momento de gran estrés, hay que mantener la elegancia", expresó Minnelli.
Hija de la estrella de cine Judy Garland y el director Vincente Minnelli -en sus memorias se describe como "la 'nepo baby' original"-, ganó todos los grandes premios de la industria del entretenimiento estadounidense: el Oscar por "Cabaret" (1972), el Emmy por "Liza with a Z: A Concert for Television" (1973), dos Globos de Oro por "Cabaret" y "Tiempo para vivir" (1985), el Grammy honorario (1990) y cuatro Tony, el último por "Liza's at the Palace" (2009).
Sin embargo, su vida privada también estuvo marcada por las adicciones, hablando con brutal honestidad en el libro sobre sus problemas con el alcohol y las drogas durante los años '70 y '80, además de su paso en varias ocasiones por centros de rehabilitación.
Aquello quedó en el pasado, pero sigue siendo una lucha diaria para la artista: "Llevo 11 años sobria. Es la victoria personal más grande de mi vida. Pero un adicto siempre está en recuperación o muriendo. Puedes dejar el hábito, pero siempre está ahí, acechando si te equivoca".
Pese a sus fallidos matrimonios con Peter Allen, Jack Haley Jr., Mark Gero y David Gest, además de affaires con Martin Scorsese y Mikhail Baryshnikov, sumado a abortos espontáneos y la incapacidad de convertirse en madre ("una tragedia que nunca superaré"), la artista no se arrepiente de nada, abrazando un sentido del humor intacto pese a su frágil salud.
Como dice en el cierre de su libro, "ha sido una vida de altibajos, cariño. Y quiero que sepas… que ha sido una vida muy bien vivida. No me arrepiento de nada. De nada".