La productora Fábula, fundada por los hermanos Pablo y Juan de Dios Larraín, respondió a las críticas que ha recibido por parte de María Teresa Johns, quien destrozó la "basura" de serie de Netflix inspirada en la desaparición y asesinato de su hijo, "Alguien tiene que saber".
En conversación con el matinal "Buenos días a todos", de TVN, la madre del fallecido estudiante acusó que la productora no cumplió con los compromisos acordados con la familia, usando el hombre y la imagen de Coke en toda la promoción. Incluso, denunció que Juan de Dios Larraín le dijo que era "una cobarde" por no querer realizar la serie basada en el mediático caso.
"Comprendemos y empatizamos con el dolor de una familia que se ha visto afectada por circunstancias tan trágicas. La serie busca retratar este episodio -que conmocionó profundamente a los chilenos y chilenas- con respeto y sensibilidad. Ese reconocimiento ha guiado nuestro trabajo desde el inicio", reaccionó la productora mediante un comunicado.
En el texto, aseguraron que, "contrariamente a lo afirmado públicamente, Fabula sí mantuvo contacto con la familia Matute Johns en diversas ocasiones". Este primer acercamiento se produjo en mayo de 2023, tras lo cual -señalaron- la familia accedió a ser entrevistada por un equipo de investigación contratado por la productora, "el que realizó un trabajo exhaustivo y conforme a los estándares habituales de la industria audiovisual".
Respecto al encuentro sostenido en la casa del cardenal Fernando Chomalí, quien actuó como mediador y donde habría sido insultada María Teresa Johns, la productora fue enfática: "Desmentimos categóricamente la acusación, recogida por distintos medios, de que la señora María Teresa Johns habría sido tratada de 'cobarde' en dicha reunión. Ello nunca ocurrió".
"Fue tratada con el respeto que merece, en el contexto de una conversación sensible y con altura de miras, sin que existieran insultos ni descalificaciones de ningún tipo, como podrá corroborar el propio cardenal", aseveraron desde Fábula.
La productora recalcó que se "cumplió íntegramente" con la petición de la familia de que sus nombres no fueran utilizados en la serie y acentuaron que "la libertad de expresión y la libertad artística nos permiten contar historias basadas o inspiradas en hechos reales".
"El caso abordado por la serie es de conocimiento público, ha conmocionado al país durante años y aún no se esclarece totalmente, lo que mantiene un legítimo interés en nuestra sociedad", sentenciaron en el texto.
En el caso real, los restos de Jorge Matute Johns fueron encontrados cinco años después de su desaparición, mientras que el caso se cerró definitivamente en 2018 sin una sentencia judicial, aunque con varias certezas e hipotesis.