Ambiciones de integración chocaron al cierre de la cumbre del Mercosur
Tras el término de la cumbre del Mercado Común del Sur, las quejas de Paraguay y Uruguay, que no ven beneficios por pertenecer al bloque, se quedaron sin respuesta.
Tras el término de la cumbre del Mercado Común del Sur, las quejas de Paraguay y Uruguay, que no ven beneficios por pertenecer al bloque, se quedaron sin respuesta.
Las aspiraciones de una mayor integración suramericana no sólo económica, sino también social y cultural volvieron a chocar con intereses y modelos políticos nacionales en la cumbre del Mercosur concluida este viernes en Brasil.
La cita semestral, que se celebró en Río de Janeiro, supuso la apertura del proceso para la adhesión de Bolivia como miembro pleno del Mercado Común del Sur (Mercosur).
A la reunión asistieron los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela, miembros plenos del Mercosur, además de los de Bolivia, Chile, Colombia y Ecuador, así como un representante del mandatario de Perú, todos países asociados al bloque.
Pese al balance positivo que hizo Brasil del semestre en que ejerció la presidencia del Mercosur, la cita concluyó sin dar respuestas contundentes a las quejas de Uruguay y Paraguay, que no ven los beneficios esperados por su pertenencia al bloque.
El Gobierno brasileño había propuesto una flexibilización de las normas de origen del Mercosur para permitir que Paraguay y Uruguay pudiesen aumentar los componentes importados de terceros países en los productos que exportan a Argentina y Brasil sin pagar aranceles.
El presidente de Uruguay, Tabaré Vázquez, se manifestó insatisfecho con el resultado del encuentro e insistió en que el bloque tiene que ser flexible para tratar con justicia a los países miembros de menor tamaño.
Su esperanza es que dicha flexibilización se consiga durante la presidencia pro témpore que desde este viernes desempeña Paraguay, otro país "pequeño", cuyo presidente, Nicanor Duarte, pidió al Mercosur que atienda los reclamos de las economías más débiles.
El brasileño Luiz Inácio Lula da Silva pidió que la integración del Mercosur y la Comunidad Andina avance en paralelo con la de la Comunidad Suramericana de Naciones, formada por todos los países de la región.
Los líderes coincidieron en que Sudamérica está condenada a entenderse, pero la integración aún tiene un largo recorrido por la idea que cada uno de los países tiene de su alcance y consecuencias.
El presidente de Argentina, Néstor Kirchner, expresó que los problemas siempre acechan a la integración, pero que se ha logrado "avanzar" a fuerza "de buenos entendimientos".
La Presidenta Michelle Bachelet advirtió de que la integración regional sólo tiene sentido cuando genera "beneficios tangibles" para los pueblos y ofreció su país como un puente para el comercio con Asia y países del Pacífico.
Al término del encuentro se presentó un comunicado conjunto en el que los países expresan su beneplácito por los procesos electorales celebrados en Ecuador, Brasil y Venezuela, que "confirmaron el compromiso de la región con los valores democráticos", la reducción de la pobreza, el hambre y la exclusión social.
Durante el primer semestre del año se tendrá que acordar la forma cómo Bolivia se integrará en el Mercosur sin abandonar la Comunidad Andina, como desea el presidente boliviano, Evo Morales.
Otros objetivos de Paraguay durante su presidencia son avanzar en la redacción del código aduanero del Mercosur y en la eliminación de algunas barreras no arancelarias al interior del bloque.
La cumbre puso en evidencia diferencias entre países y gobernantes que entorpecen la marcha de la integración.
Morales afirmó que los países que se han apartado del modelo neoliberal son los que mas han crecido económicamente en América Latina, mientras que Colombia "ha invertido millones y millones en proyectos contra el narcotráfico" y "está con déficit comercial y fiscal".
Su colega colombiano, Álvaro Uribe, le respondió que su gobierno ha invertido en favor de la "seguridad democrática", pero aún "ha sido mayor" su "inversión social", lo cual el presidente venezolano, Hugo Chávez, calificó de respuesta "sobredimensionada". (EFE)