Un adolescente de 14 años mató este viernes a sus abuelos en la vivienda que compartían y después acudió a su escuela al norte de Bangkok, donde disparó contra profesores y compañeros, dejando al menos 5 fallecidos - todos docentes y personal del centro- y una treintena de heridos antes de suicidarse, según las autoridades del país.
El tiroteo, el más grave en Tailandia en casi cuatro años, fue "planeado con cuidado", dijo el primer ministro tailandés, Anutin Charnvirakul, desde el lugar de los hechos, la prestigiosa Escuela Debsirin en Nonthaburi, ubicada a unos 15 kilómetros al noroeste de Bangkok.
Las primeras investigaciones apuntan a que el joven sufría de "estrés académico" ante la supuesta presión de sus abuelos para que sacase buenas notas, afirmó el dirigente a los medios.
"Por lo que hemos podido saber, el ataque comenzó en su casa, donde atacó a sus abuelos, quienes fueron sus primeras dos víctimas", señaló Anutin, quien aclaró que uno de ellos había sido profesor, sin especificar si de esa misma escuela.
Después se dirigió al centro, de acuerdo con la reconstrucción policial, y disparó con una pistola que pertenecía a su abuelo contra docentes y alumnos, dejando allí un saldo preliminar de cinco fallecidos y más de una treintena de heridos, nueve de ellos en estado crítico, dijo Anutin.
La Policía tailandesa añadió que no se ha registrado la muerte de ningún estudiante, al contrario de lo que se había informado previamente, y que todos los fallecidos son profesores y personal del centro. No detalló las identidades de los heridos.
El adolescente se quitó después la vida, cuando aún tenía "más de 30 balas" disponibles, agregó el dirigente.
"No hubo señales de alerta"
Un familiar de uno de los profesores fallecidos afirmó a un grupo de periodistas, entre ellos de la agencia EFE, que, según las conversaciones con su pariente, no cree que hubiera "señales de alerta".
"No hubo ningún problema (en su enseñanza). Todo era normal. No había nada fuera de lo común", declaró pidiendo el anonimato, y aclaró que su familiar fallecido era el vicedirector del centro y llevaba mucho tiempo trabajando en esta escuela.
Pocas horas después del ataque, del que comenzó a informarse a través de cuentas en redes sociales de la Policía alrededor de las 10:00 hora local, el centro permanecía desalojado y bajo resguardo de agentes y personal del Ministerio de Educación.
Una sucesión de zapatos y mochilas abandonados daban cuenta de la salida precipitada de los alumnos de este centro para estudiantes de entre 12 y 18 años, mientras agentes de la Policía marcaban con señalizadores los casquillos de bala esparcidos por la escuela, que permanecerá cerrada hasta el 17 de agosto.
El colegio pertenece a una de las redes de escuelas públicas más prestigiosas y antiguas del país, cuya exigencia educativa no llega al nivel de la de naciones asiáticas como Corea del Sur, China o Singapur, si bien es habitual la elevada competencia para ingresar en centros reputados.
Laxitud normativa
El tiroteo es el segundo en una escuela en lo que va de año, pues el pasado febrero la directora de un colegio de Hat Yai murió después de que un hombre irrumpiera a tiros en el centro, lo que vuelve a poner sobre la mesa el debate de la tenencia de armas de fuego en el país, donde sucesos así no son inusuales.
Tailandia tiene unas 15,14 armas de fuego por cada 100 civiles, según datos de Small Arms Survey, y gran facilidad para acceder a ellas por parte del personal del Ejército y la Policía.
La principal ley tailandesa en esta materia, considerada laxa y anticuada, data de 1947 y delega en el Ministerio del Interior la emisión de licencias de posesión y portación de armas de fuego a civiles, al tiempo que contempla amplias excepciones para las fuerzas de seguridad.
"Me gustaría que se tomaran medidas más rigurosas, porque un incidente como este no debería haber ocurrido", señaló a la prensa el familiar del subdirector fallecido.
En líneas similares se expresó una docente del centro, Mei, de 45 años, quien dijo entre lágrimas a EFE que nunca pensó "que esto pudiese suceder en este colegio".
Desde allí, el conservador Anutin, afín al poderoso Ejército -cuya influencia en el país es uno de los aparentes motivos detrás de la tradición de poseer armas-, indicó que una de sus "tareas pendientes es promulgar la nueva ley" que "todavía está en proceso".
El tiroteo de este viernes fue el más grave en Tailandia desde octubre de 2022, cuando un expolicía abrió fuego en el interior de una escuela infantil del noreste de Uthai Sawan y mató con un rifle automático y un cuchillo a 34 personas, entre ellas 22 niños y una profesora embarazada.