El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, destacó este lunes la colaboración que prestó Rabat desde el primer momento para "minimizar" la crisis de la ciudad española de Ceuta, fronteriza con Marruecos, y con su ayuda -aseguró- va a regresar al país vecino "hasta la última persona" que entró ilegalmente.
Sobre la cuestión de si Marruecos es un socio fiable tras la entrada masiva de miles de personas de la semana pasada a esa ciudad, el ministro, en una entrevista en TVE (la televisión pública española) se remitió "a los hechos".
Aseguró que, desde el primer momento, ese país ofreció su colaboración a España "para tratar de impedir el flujo de personas" y sigue ofreciéndola para que retornen todos los que entraron de manera irregular.
Respecto a si fallaron los servicios de inteligencia españoles, Albares aseguró que todos los ministerios y la diplomacia española hicieron "todo lo que estaba en su mano", puesto que como señaló el ministro, había "una actividad inusual" en las redes sociales que "amplificaba y modificaba" una sentencia del Tribunal Supremo español que impide las 'devoluciones en caliente' de quienes lleguen a nado a Ceuta.
Precisamente, monitorizar y seguir las redes sociales es una de las medidas que ya ha puesto en marcha el Gobierno para evitar que se repita una situación así, se está reforzando además el espigón fronterizo con Marruecos "para adaptarlo a la sentencia", explicó Albares, y se mantienen abiertos los canales con Marruecos, que permitió "con muchísima rapidez" la devolución de estas personas, reivindicó.
Según los últimos cálculos de las Fuerzas de Seguridad del Estado, ya retornaron 69.500 personas a Marruecos.
Oposición aumenta la presión sobre Sánchez
La crisis de Ceuta también abrió un nuevo frente para el Gobierno de Pedro Sánchez. Durante el fin de semana se registraron protestas en distintos puntos de España, mientras el Partido Popular acusó al Ejecutivo de reaccionar tarde y exigió explicaciones en el Congreso.
La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, calificó lo ocurrido como una "invasión intolerable" y expresó su respaldo a los habitantes de la ciudad española. "Queremos trasladarles nuestro apoyo y decirles que no los vamos a abandonar", afirmó.
El líder del partido de extrema derecha Vox, Santiago Abascal, pidió entregar mayores atribuciones y recursos a las fuerzas de seguridad para impedir nuevos ingresos masivos.
"Lo primero es militarizar permanentemente la frontera el tiempo que sea necesario", sostuvo Abascal, quien también exigió "los medios jurídicos, materiales y los cambios legislativos necesarios para que nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Policía y nuestra Guardia Civil puedan defender efectivamente la frontera con la contundencia que sea necesaria".
En respuesta, el delegado del Gobierno en Ceuta, Miguel Ángel Pérez Triano, cuestionó la llegada de grupos de ultraderecha a la ciudad "con el único objetivo de aprovecharse de nuestras dificultades para sembrar odio, división y miedo".
"No necesitamos lecciones de los que solo pretenden sacar rédito político de la preocupación", agregó la autoridad.
Decepción con Italia y otros socios europeos
Sobre la reunión de ministros del Interior que se celebrará mañana en Bruselas para analizar la crisis migratoria en Ceuta, el titular de Exteriores señaló que la UE tiene que asumir los desafíos que plantean las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, única frontera terrestre que tiene España y Europa con África, y van a exigir "solidaridad".
Cree que hay gobiernos europeos que no han estado "a la altura", dijo, y citó a Italia, que fue la primera en pedir la expulsión de España del espacio Schengen, recordando que es el país con mayor afluencia de inmigrantes irregulares, mientras que España es el menor: "¡Ahí tiene cuál es la política exitosa en inmigración!", exclamó.
"Italia queda año tras año sumergida en Lampedusa y no es capaz de resolver esta situación", argumentó el ministro.
Ceuta y Melilla, aseguró Albares, "nunca han sido una amenaza" para la integridad del espacio Schengen, mientras que sí se ha visto "esa amenaza y esa porosidad" en otros territorios europeos.
Igualmente, recalcó que esas dos ciudades forman parte de la integridad territorial española "y eso es incuestionable para el mundo entero" y por eso, insistió en que no va a hablar con nadie "de la españolidad de Ceuta y Melilla, que es incuestionable", refiriéndose a Rabat.
De hecho, afirmó que el objetivo de todo lo que le han trasladado las autoridades marroquíes desde el principio así como sus acciones ha sido "minimizar" lo ocurrido con la mayor agilidad posible y que retornaran todos los que habían entrado en Ceuta. "No ha habido ninguna conversación distinta de todo ello", zanjó.