El Ejército rumano llevó a cabo una explosión controlada y submarina de una roca para redirigir un mayor caudal del río Danubio hacia la central nuclear de Cernavoda, con el objetivo de evitar tener que desconectar su segundo reactor.
"Cada día adicional de funcionamiento de la central de Cernavoda supone una ganancia", dijo el ministro de Defensa rumano, Radu Miruța, al anunciar el éxito de la inusual operación este lunes, después de haber fracasado un primer intento el domingo.
Situada en el sureste de Rumania, la planta de Cernavoda, la única nuclear del país balcánico, requiere el agua del Danubio para la refrigeración del ciclo térmico.
El dramático descenso del nivel del río debido a una prolongada sequía y a una mayor evaporación causada por las elevadas temperaturas obligó a las autoridades a desconectar el martes pasado uno de sus dos reactores.
La crisis en el Danubio también afecta a Hungría, que desconectará en las próximas 48 horas el último reactor aún operativo de su única planta nuclear, debido al bajo nivel del agua, aunque el primer ministro, Péter Magyar, asegura que "el suministro de energía del país es estable".
Magyar ya había anunciado durante el fin de semana que la central de Paks, que suministra la mitad de la energía que consume el país, dejaría de funcionar el domingo ante la caída del nivel del agua a un mínimo histórico de 138 centímetros por debajo de lo normal.
Esta sería la primera vez que se desconecta la planta nuclear de Paks, que comenzó a funcionar hace 44 años.