Un 21% de los chilenos considera que conducir bajo los efectos del alcohol durante las celebraciones de Fiestas Patrias es una práctica "socialmente aceptable", de acuerdo con los resultados de la quinta versión de la Radiografía del Consumo de Alcohol, desarrollada por Cadem y la Asociación Pro Consumo Responsable de Bebidas Espirituosas (Aprocor).
El informe expuso una validación ciudadana en torno a estas conductas de peligro, sumado a que un 36% de los encuestados reconoció de forma abierta tener familiares o personas de su círculo cercano que acostumbran a ponerse al volante después de haber bebido.
La investigación evidenció que la minimización del riesgo opera tanto en los conductores como en los acompañantes.
Un 21% de los chilenos considera socialmente aceptable manejar bajo los efectos del alcohol durante las celebraciones de Fiestas Patrias, según reveló la quinta Radiografía elaborada por Cadem y Aprocor. (FOTO: ATON)
Un 69% de las personas estima que la población no dimensiona el peligro de subirse a un automóvil guiado por alguien que bebió, mientras que un 64% declaró conocer a alguien que efectivamente ha viajado en tales condiciones.
A ello se suma que un 46% de los participantes conoce de manera directa a víctimas o responsables de siniestros viales vinculados al alcohol.
Entre los argumentos más reiterados para justificar el manejo tras beber figuran la supuesta experiencia acumulada sin registrar incidentes previos, la realización de viajes cortos dentro del barrio, la noción errónea de que el problema reside exclusivamente en no saber tomar y la persistencia del mito de que en estado de intemperancia se maneja de mejor manera.
Por su parte, quienes aceptan ser pasajeros de conductores que han bebido argumentan la costumbre de hacerlo siempre sin consecuencias, haber consumido supuestamente dosis mínimas o residir a poca distancia del lugar de festejo.
El informe expuso además que el 68% de los infractores teme más a un control de Carabineros que a provocar un accidente fatal con terceros. (FOTO: ATON)
Temor a la fiscalización policial por sobre las consecuencias fatales
El sondeo arrojó su cifra más alta en cinco años respecto a la distorsión de los temores ciudadanos: el 68% de los encuestados afirmó que el mayor miedo de quien maneja ebrio es ser sorprendido y detenido por personal de Carabineros, marcando un alza de 14 puntos respecto a 2025.
Esta cifra contrasta marcadamente con la preocupación por los daños humanos: solo un 15% señaló como principal temor causar la muerte o lesiones a terceras personas, lo que implicó una caída de cinco puntos porcentuales frente al año anterior.
En tanto, un 10% teme dañar la estructura del automóvil y un 5% lesionarse a sí mismo, mientras que un 43% percibe que los infractores simplemente no le temen a las consecuencias de sus actos.