El jefe de la Iglesia Católica chilena, Francisco Javier Errázuriz, aseguró que "siempre" ha apoyado el trabajo eclesiástico que realiza el sacerdote José Luis Artiagoitía, conocido como el cura "Jolo", aún cuando hizo "todo lo posible para que él no emitiera juicios públicos, que no denunciara a tal persona, a tal partido", en el marco del caso Spiniak.
"Tenía (Artiagoitía) una presión interior muy fuerte, de compromiso con los niños con los cuales ha trabajado y no logró frenarse", dijo Errázuriz en entrevista con El Diario de Cooperativa.
Agregó que "cuando no logró frenarse y lanzó afirmaciones sobre personas e instituciones, reaccioné. Por la cantidad de cosas que tengo, no reaccioné tan rápido, o sea mejor hubiera sido reaccionar después de esos artículos, a los pocos días después, me demoré dos semanas".
El cardenal aseguró que no ha conversado con el juez del caso, Sergio Muñoz, pues considera que debe respetar su independencia, así como tampoco ha recibido el testimonio personal de los niños que dicen haber sido víctimas de abusos sexuales en las fiestas que organizaba el empresario Claudio Spiniak.
"No he escuchado a ninguno directamente", expresó el arzobispo de Santiago, quien añadió que a Gema Bueno, la denominada "testigo clave" de la investigación, "la conocí en una oportunidad anterior", durante un acto en la parroquia.
Luego de hecho público el caso Spiniak, no habló con Bueno, pues "no me correspondía y no quería intervenir en esa materia", ya que "lo importante" del caso Spiniak era que el juez Sergio Muñoz recibiera toda la información disponible y pudiera desarrollar su trabajo de investigación, pues es él quien debe determinar las culpabilidades.
Para Errázuriz, el caso es uno de los hechos "más turbios que conozco", pues tiene "informes contradictorios absolutamente", lo que se explican "hay rumores que se han lanzado, sabiendo que no son ciertos". El cardenal agregó que "por lo tanto, desde hace mucho tiempo frené mi juicio personal, esperando que el juez dé su juicio".
El cardenal comentó que la prensa muchas veces ayuda a que estos rumores adquieran características de verdad, al igual que lo que ocurre en los casos de sacerdotes acusados de abusos sexuales, donde "hay un impacto comunicacional enorme y las personas tienen a juzgar a aquella persona que está siendo denunciada, y después hacen el estudio serio, se demuestra en tal y cual caso que no era cierto".
Por ello, concluyó que es "muy importante" tener presente cómo terminan estos jucios y no dejarse llevar por la primera impresión.