La expresidenta Michelle Bachelet reconoció este jueves que su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas no prosperará, afirmando -entre risa- que es "un alivio".
"El poder blando de Estados Unidos ha caído y el poder blando de China ha caído mucho (...), esa es mi opinión. No seré secretaria general y puedo darla. Es un alivio", dijo en el foro organizado por la Universidad Diego Portales llamada "Migración: Desafíos para el mundo, América Latina y Chile".
La confesión de Bachelet se dio mientras analizaba el reordenamiento geopolítico y las tensiones entre las superpotencias, advirtiendo que la diplomacia global hoy privilegia la confrontación por sobre los acuerdos vinculantes.
Entre risas e ironía, sumó que una conocida estadounidense le había planteado: "Si no se puede hacer nada, ¿para qué quiere ser secretaria general?", a lo que Bachelet complementó: "Tal vez porque sé que no voy a ser secretaria general".
Además, lanzó una crítica a la forma en que las potencias buscan liderar el organismo multilateral, asegurando que se requiere un perfil que esté en terreno, anticipe y prevenga. "Eso no lo haces desde Nueva York, y eso a algunos poderosos no les gusta", remató.
Asimismo, al ser consultada sobre qué sentido tenía insistir en una candidatura ante un organismo con tan escaso margen de maniobra, Bachelet profundizó que "el mundo tiene desafíos que son globales y que nadie va a poder resolver por sí solo".
"Lo vimos en el Covid (...) y lo vamos a ver en dos grandes desafíos brutales para la humanidad: primero es el cambio climático, que nosotros llamamos en Naciones Unidas la triple crisis planetaria, porque es cambio climático, pérdida de biodiversidad y polución, que son temas gravísimos. Y el otro es una inteligencia artificial que no tenga ciertas regulaciones y reglas claras", puntualizó.
Trasfondo de su candidatura: apoyos regionales y el freno en el Consejo de Seguridad
La postulación de Michelle Bachelet para suceder a António Guterres al mando de la ONU se había instalado en los últimos meses como una de las cartas más prominentes de América Latina.
La aspiración contaba con el respaldo político de mandatarios clave de la región, como Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil y Claudia Sheinbaum en México.
Sin embargo, las opciones de la exmandataria sufrieron un duro revés tras las primeras consultas informales (straw polls) realizadas en el Consejo de Seguridad de la ONU.
En dichas votaciones secretas, Bachelet no alcanzó los consensos necesarios dentro de los 15 miembros del organismo, quedando expuesta al veto de miembros permanentes y rezagada frente a otros liderazgos internacionales.
"Naciones Unidas ha dejado de ser relevante"
Lejos de eludir la crisis del foro multilateral, Bachelet expuso que la ONU vive una severa asfixia económica y política, marcada por la morosidad de potencias como Estados Unidos y el ascenso financiero de Beijing.
"Siento que Naciones Unidas ha dejado de ser relevante porque se ha tomado otras opciones. Opciones que se llaman desde unilaterales a multilaterales. Lo vemos en Irán, por ejemplo, que Naciones Unidas no está directamente involucrada. Está Qatar y Pakistán, también está Omán, pero son como fórmulas de resolver problemas no tradicionales, donde Naciones Unidas no está por el debilitamiento de esto que se llama multilateralismo, por la falta de confianza, por la actitud de optar por la confrontación", puntualizó.