La detención de 19 personas vinculadas al Tren de Aragua, incluido un ejecutivo de Banco Santander que facilitaba el lavado de activos, reveló cómo actuaba la organización criminal transnacional en el Barrio Bellavista mediante extorsiones a locatarios.
La "Operación Tokio", ejecutada la jornada pasada, incluyó diversos allanamientos en diversos domicilios de la Región Metropolitana, en O'Higgins e incluso en la cárcel de Bogotá, en Colombia. La indagatoria dio cuenta de que 78 mil millones de pesos fueron enviados al país cafetero; un caso que involucra ilícitos como el lavado de activos, extorsión, contrabando y homicidios, entre otros.
La situación se detonó tras un quíntuple homicidio en una parcela en Lampa. El hecho ocurrió en 2024, durante una fiesta en una parcela, donde un hombre apodado "El Barbas" abrió fuego y dejó a cinco fallecidos. La investigación del Ministerio Público concluyó que la acción fue parte de un ajuste de cuentas contra una banda rival, que no le pidió permiso al Tren de Aragua para realizar la fiesta, según consignó Las Últimas Noticias.
El fiscal Héctor Barros precisó que "todo partió con ese quíntuple homicidio. Allí se abrió una investigación vinculada inicialmente a fiestas de música electrónica donde se hacían extorsiones. También se vinculaba a la venta de drogas, explotación sexual y contrabando de vehículos".
En esa línea, los 19 detenidos -todos de nacionalidad venezolana- estaban vinculados a este hecho y a las operaciones del crimen organizado en el Barrio Bellavista.
El jefe de la Brigada Investigadora del Crimen Organizado de la PDI, Cristian Sepúlveda, precisó que la forma en que trabajan en el sector es cobrando una "vacuna" a locatarios, una especie de tributo para "asegurarles tranquilidad y seguridad". No obstante, si el locatario no paga, lo amenazaban o lo matan, como ocurrió en la fiesta de Lampa.
"La extorsión que hacía esta célula del Tren de Aragua, más que dejar que la persona ejerciera su actividad comercial, controlaba y tomaba posesión completa de la actividad. Todo comenzaba con una amenaza de extorsión a través de un llamado", señaló el detective.
"Cuando la persona no cedía, se procedía a la violencia instrumental, hasta llegar a lesiones graves, uso de armas de fuego y homicidio, como ocurrió con el hecho que originó esta investigación", detalló Sepúlveda.