Santiago registró el pasado sábado una de las jornadas más frías en las últimas décadas al registrar una temperatura máxima de apenas 7,2 grados, la más baja en 61 años, caracterizada por una intensa niebla y un frío persistente y parejo durante todo el día.
En conversación con Una Nueva Mañana, el meteorólogo Eduardo Sáez detalló que esta situación se produjo por el dominio de una alta presión fría de bloqueo que se estacionó sobre el valle, impidiendo el ingreso de calor al suelo.
"Ese frío tan extremo tiene un componente bien extraño: una alta bloqueada, prácticamente que no se desplazaba, y el ingreso de nubosidad de la costa. Por lo tanto, se produjo una retroalimentación desde el jueves, donde la niebla no dejaba que entrara calor al suelo porque bloqueaba la nubosidad, mantenía el frío y todos los días fue bajando un poco más", explicó.