En Turquía esperan con tranquilidad y expectación la final de la Copa UEFA
El Estadio Sükrü Saraçoglu de Estambul alista los preparativos.
Werder Bremen y Shakhtar Donetsk definirán este miércoles al nuevo monarca europeo.
El Estadio Sükrü Saraçoglu de Estambul alista los preparativos.
Werder Bremen y Shakhtar Donetsk definirán este miércoles al nuevo monarca europeo.
El Estadio Sükrü Saraçoglu de Estambul, donde juega como local Fenerbahçe, equipo del chileno Claudio Maldonado, acogerá este miércoles la primera final europea del año en la que se verán las caras Werder Bremen de Alemania y Shakhtar Donetsk de Ucrania, con la intención de llevar a sus vitrinas la Copa UEFA.
Si el estadio de San Mamés se ha ganado el apodo de "la catedral del fútbol español", el Sükrü Saraçoglu debería ser "la mezquita del fútbol turco", ya que por su antigüedad, historia, capacidad y arquitectura es uno de los más renombrados de Turquía.
Sin embargo, este sobrenombre no haría mucha gracia a sus vecinos, porque el campo que acogerá la final de la Copa de la UEFA está situado en una de la zonas más selectas del distrito de Kadiköy (en la orilla asiática de Estambul) y es el hogar de parte de la burguesía fervientemente laica del país.
Los técnicos del estadio han terminado ya de colocar dos pantallas gigantes en su interior, uno de los pocos retoques realizados antes de la final, puesto que éste fue completamente renovado entre 1999 y 2006, cuando el millonario empresario Aziz Yildirim comenzó su etapa como presidente de Fenerbahçe.
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| Jugadores y técnicos del equipo ucraniano ya se sienten dueños de la Copa UEFA. (Foto: EFE) |
El Sükrü Saraçoglu posee una capacidad de 53.586 espectadores, que nunca ha sido alcanzada por la necesidad de establecer fuertes cordones policiales en los partidos que despiertan mayor expectación.
Esta desventaja es contrarrestada por la ausencia de una pista de atletismo entre las gradas y el césped, favoreciendo que los jugadores sientan casi sobre sus cabezas el aliento de la hinchada. Por ello, la UEFA lo ha definido como "uno de los estadios grandes más íntimos de Europa".
"Los seguidores turcos son excepcionales, entienden cada detalle del juego, por eso es que Estambul merecía ser la sede de la final de la UEFA", opina el entrenador de Shakhtar Donetsk, Mircea Lucescu, un buen conocedor de los terrenos de juego otomanos tras su paso por Galatasaray y Besiktas.
Con todo, el estadio no registrará un lleno completo, ya que no se ha conseguido vender las 43.200 entradas. De éstas, 12.500 fueron reservadas para los dos clubes, aunque -de acuerdo a la información del diario turco Aksam, tampoco estas han sido vendidas completamente.
Si cuando la UEFA notificó a Fenerbahçe que su estadio acogería la final de copa los hosteleros turcos se frotaron las manos esperando recibir a 50.000 "turistas del fútbol", en la actualidad las estimaciones más realistas hablan de un máximo de 20.000 seguidores desplazados hasta Estambul.
Y es que la crisis económica mundial se ha hecho notar también en la afición futbolera, así que la mayoría ha elegido ver la final de la Copa de la UEFA desde sus hogares: se retransmitirá en directo en 63 países y se espera que sea vista por 200 millones de personas.