La Casa de Estudios Universidad de Chile endureció su posición frente a Azul Azul luego de recibir el primer reporte del informe jurídico encargado para revisar el cumplimiento del convenio que permite a la concesionaria utilizar el nombre y los símbolos de la Casa de Bello.
El análisis concluyó que existen "graves y reiterados incumplimientos" y abrió un nuevo escenario respecto de la relación entre ambas instituciones.
La prorrectora de Universidad de Chile, Dorotea López, explicó los alcances de las primeras conclusiones. "El primer reporte del informe, que analiza los alcances legales y propone el curso a seguir, señala graves y reiterados incumplimientos por parte de Azul Azul al Convenio de autorización de Símbolos Distintivos, pues el nombre y los símbolos de la Universidad se han visto afectados por una serie de conductas que se alejan de nuestros valores y principios", señaló.
La autoridad universitaria fue aún más categórica respecto del futuro de ese vínculo. "Resulta inaceptable para la Universidad que se continúe con el uso de su nombre y sus símbolos bajo tales circunstancias, sin condiciones mínimas que garanticen el respeto efectivo de su carácter universitario, sus principios y sus valores", afirmó.
El convenio que está en el centro de la disputa
El Convenio de Autorización de Símbolos Distintivos fue firmado en 2008 y permitió a Azul Azul utilizar de manera exclusiva el nombre, logo y emblemas de Universidad de Chile en el fútbol profesional y actividades relacionadas. El acuerdo, vigente hasta 2052, también contempla la presencia de dos representantes de la Casa de Bello en el directorio de la concesionaria y un pago anual equivalente al 1,05 por ciento de sus ingresos brutos.
La revisión de ese contrato venía tomando fuerza desde comienzos de este año. En enero, el Senado Universitario manifestó su preocupación por el daño que las controversias ligadas a Sartor y Michael Clark podían generar sobre el nombre y los emblemas institucionales, y llamó a revisar con urgencia las condiciones bajo las cuales Azul Azul utiliza esos elementos. En abril, la Universidad volvió a advertir sobre problemas de transparencia y gobierno corporativo y dejó expresa reserva de sus derechos respecto del convenio.
Un mes después, tras las diligencias del Ministerio Público y la PDI en el marco del caso Sartor, la Universidad encargó al académico y abogado Andrés Jana Linetzky un informe destinado a determinar los efectos legales de la situación sobre su relación con Azul Azul y proponer los cursos de acción disponibles. El documento quedó para resolución de la nueva administración encabezada por la rectora Alejandra Mizala y ahora entregó su primer reporte.
Otro punto relevante de la declaración de López fue el anuncio de una reunión con el liquidador. Se trata de Eduardo Godoy Hales, designado por el 13° Juzgado Civil de Santiago como liquidador titular de Asesorías e Inversiones Sartor, matriz del grupo cuya liquidación forzosa fue decretada a comienzos de julio a petición de BCI Corredor de Bolsa.
La presencia de Godoy tiene directa relación con el control de Azul Azul. Asesorías e Inversiones Sartor era propietaria del 90 por ciento de las cuotas del Fondo de Inversión Privado Tactical Sport, vehículo que mantiene el 63,07 por ciento de las acciones de la concesionaria. En diciembre de 2024 esas cuotas fueron vendidas a Inversiones Antumalal, sociedad ligada a Michael Clark, pero el pasado 29 de julio el liquidador y Antumalal acordaron dejar sin efecto la operación y restablecer la situación de propiedad existente antes de esa compraventa.
Ese movimiento volvió a situar las cuotas mayoritarias de Tactical Sport dentro del patrimonio sometido al proceso concursal de Asesorías e Inversiones Sartor, convirtiendo al liquidador en una figura central para cualquier definición respecto del principal paquete accionario de Azul Azul.
"Recibiremos al liquidador en una reunión para plantearle estos términos y comunicaremos en detalle los incumplimientos a la opinión pública", adelantó López. La prorrectora agregó que "con casi 20 años de antigüedad, este convenio no responde a las complejidades actuales de las operaciones de las sociedades anónimas deportivas".
Universidad de Chile también anunció que utilizará las herramientas que contempla el propio acuerdo. "La Universidad de Chile ejercerá todas las acciones que el Convenio le confiere. Asimismo, mantendrá la vigilancia de los procesos en curso y perseguirá las responsabilidades personales e institucionales que de ello deriven", manifestó López.
Finalmente, la prorrectora marcó distancia entre la institución académica y la concesionaria que administra el fútbol profesional. "La Universidad de Chile no es Azul Azul y, afortunadamente, la ciudadanía sabe distinguir entre una institución republicana y una concesionaria deportiva", cerró.