Disidencia pidió a la Unión Europea reanudar sanciones contra Fidel Castro
Diputados del Parlamento comunitario escucharon a opositores al régimen cubano ante la próxima revisión de la política de los Veintisiete respecto a la isla.
Diputados del Parlamento comunitario escucharon a opositores al régimen cubano ante la próxima revisión de la política de los Veintisiete respecto a la isla.
Los disidentes cubanos Osvaldo Alfonso Valdés y Blanca Reyes pidieron a la Unión Europea (UE) que vuelva a aplicar sanciones diplomáticas contra el régimen cubano, al entender que la política de diálogo no está consiguiendo cambios en la isla.
En un foro celebrado a pocos días de que los gobiernos europeos revisen su política hacia Cuba, Valdés y Reyes obtuvieron el respaldo de eurodiputados de varios grupos políticos, algunos de los cuales censuraron la estrategia del Ejecutivo español con Cuba.
"La política blanda del presidente (José Luis Rodríguez) Zapatero con ETA no ha funcionado. Y los gobiernos europeos deberían comprender que tampoco funcionará con Cuba", afirmó el conservador portugués José Ribeiro e Castro, del Partido Popular Europeo.
El acto, celebrado en la sede del Parlamento Europeo a iniciativa de la organización no gubernamental checa Comité Internacional por la Democracia en Cuba, tenía por objeto llamar la atención sobre las negociaciones entre los gobiernos de la UE ante la revisión de su posición común hacia la isla, prevista para el próximo 18 de junio.
En tanto, el demócrata cristiano alemán Michael Gahler anunció la "mala noticia" de que la presidencia de turno alemana ha presentado una propuesta para esa cita que implica "la eliminación total" de las sanciones que la UE adoptó tras la detención de 75 disidentes cubanos en la primavera de 2003 y que están suspendidas en la práctica desde 2005.
Las sanciones en cuestión implicaban la restricción de las visitas oficiales a la isla y la invitación a opositores a las recepciones en las embajadas en la UE, una iniciativa que causó malestar en el Gobierno de Fidel Castro hasta el punto de cortar los contactos con las legaciones que la llevasen a la práctica.
La suspensión de las mismas, promovida por Madrid, chocó con la reticencia de algunos estados miembros ex comunistas, en particular, la República Checa, que lidera a los países favorables a una política de línea dura con el régimen cubano.
Gahler atribuyó el "paso atrás" de las sanciones a que algunos gobiernos europeos, en particular el español, "aún creen que el dictador Fidel Castro es una especie de Robin Hood" y llamó al resto de Estados a impedir la eliminación total de las medidas.
"La realidad está muy clara. La situación de los derechos humanos en Cuba sigue siendo catastrófica en relación a los estándares mundiales", apuntó por su parte el socialista eslovaco Jozef Pinior.
Valdés, uno de los detenidos en la llamada 'primavera negra' de 2003 y exiliado ahora en Suecia, recogió el argumento y pidió a la UE que renuncie a mantener "relaciones normales" con Cuba pues, en su opinión, sólo consigue "legitimar a la dictadura". (EFE)