El Tribunal de lo Criminal del Ródano, en Lyon, declaró culpable y condenó a cadena perpetua al chileno Nicolás Zepeda, acusado de asesinar a la estudiante japonesa Narumi Kurosaki en 2016.
La corte mostró su convencimiento "más allá de toda duda razonable" de que Zepeda asesinó premeditadamente a Kurosaki e "hizo desaparecer su cuerpo", según el veredicto leído por el presidente del tribunal, Eric Chalbos, antes de volver a suspender la sesión para deliberar el periodo de tiempo que tendrá que pasar en prisión antes de poder beneficiarse de cualquier beneficio penitenciario.
El fiscal de este caso, uno de los más internacionales y mediáticos de los últimos años en Francia, había pedido la víspera una pena de 30 años de cárcel contra Zepeda, para quien su defensa pidió la absolución.
Zepeda, que escuchó la sentencia agachado con la cabeza entre las manos, permaneció impasible al escuchar la severa condena, al igual que sus padres, mientras que la madre y las dos hermanas de la víctima rompieron a llorar abrazadas a su abogada.
El proceso se realiza tras la decisión del Tribunal Supremo de Francia, que en febrero de 2025 anuló la condena a 28 años dictada en 2023 -que confirmaba la sentencia de 2022- por un defecto de forma en la presentación de pruebas, lo que abrió paso a su repetición.
Tras conocer la decisión, la defensa de Zepeda aseguró que buscarán la manera de llevar el caso a una corte de casación, con el fin de realizar un cuarto juicio, aunque no detallaron las razones detrás de esta medida judicial.
Kurosaki, estudiante de francés de 21 años, desapareció en la ciudad de Besançon entre la noche del 4 y 5 de diciembre de 2016. Aunque su cuerpo nunca fue hallado, la investigación centró desde un inicio las sospechas en Zepeda, su expareja, con quien había mantenido una relación en Japón.