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Valeria Cortés tras descender a la fosa de Atacama: "Estamos armando el rompecabezas del ciclo sísmico"

Publicado:
| Periodista Digital:Viviana Coloma Arce

La geofísica chilena que bajó más de 7.600 metros explicó cómo las observaciones del fondo marino ayudarán a comprender mejor los terremotos y tsunamis en Chile.

Valeria Cortés tras descender a la fosa de Atacama:
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La expedición a la fosa de Atacama, realizada este verano por científicos chilenos y chinos a bordo del sumergible Fendouzhe, reveló información que permitirá formar "el rompecabezas" de los ciclos sísimicos en Chile.

Así lo afirmó a Cooperativa la doctora Valeria Cortés, geofísica del Instituto Milenio de Oceonografía (IMO) que hizo historia al convertirse en la primera mujer en descender más de 7.680 metros.

Ya en tierra firme, la científica resaltó las sorpresas, impresiones e hitos que marcaron su exploración a una de las 10 fosas más profundas del mundo, una depresión submarina formada por la subducción de la placa de Nazca bajo la placa Sudamericana que se localiza frente a las costas del norte de Chile.

Viaje a lo desconocido

Su amplia sonrisa al descender por primera vez a la fosa de Atacama dio la vuelta al mundo debido el hito que marcó, pero también por su expresión que reflejó la importancia que tuvo en lo personal y profesional este inédito viaje.

Respecto a la preparación, Cortés precisa que el sumergible chino "está completamente aislado del entorno, entonces uno no siente el cambio de presión y se siente muy poco el cambio de temperatura".

Eso sí, la geofísica e investigadora del IMO destacó que "mentalmente requirió más trabajo, por lo menos para mí. A mí me daba miedo igual bajar y eso significó que tuve que trabajar harto cómo enfrentar ese miedo o cómo modificarlo, transformarlo en algo que fuera manejable para mí".

Ya a bordo del Fendouzhe, la doctora relató que su interior es "como una pecera invertida", donde "se mantiene todo perfecto, está equilibrado en presión, temperatura".

Las sorpresas a 8.000 metros de profundidad

A casi un mes de esta experiencia y con una imagen más reposada de lo vivido en el fondo del mar, la doctora Cortés contó que "me sorprendió cuán al desnudo estaban las estructuras geológicas" porque "yo pensé que iba a estar todo cubierto de sedimentos, que iba a ser difícil de ver las fallas, pero las fallas son gigantes, hay unas que tienen kilómetros".

Otra de las cosas que le impactó fueron "los depósitos de las rocas que sabemos, por lo que se veía, que vienen de un movimiento brusco del suelo marino y que se veían frescas de cierta forma, no estaban tan tapadas por sedimentos. Entonces era evidente la fuerza de las dos placas chocando a través de esas observaciones".

Normalmente, el fondo del mar está cubierto por arena, restos de animales y sedimentos. Los sismos se identifican en esta zona debido a que existe un quiebre donde se ve una especie de pared, que "es un corte de esos depósitos".

Así, indicó la experta, "uno ve, por ejemplo, sedimento fino, que es el que cae naturalmente a través de la columna de agua, y después ve una capa de rocas grandes, lo que fue en algún momento un derrumbe. Y de ahí uno ve sobre eso de nuevo sedimento fino y luego una capa de rocas grandes, o de arena más gruesa".

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Una de las muestras traídas de la fosa de Atacama. (Foto: IMO)

"Que nosotros veamos ese corte es porque ahí hubo deformación por una falla o un derrumbe que nos deja ver estas capas de depósitos. Pero además esos depósitos en sí mismos te muestran que ha habido un ciclo en el que cae o de alguna forma hay un movimiento brusco que genera estas rocas que caen, y luego por un tiempo hay paz donde hay sedimento fino y de ahí caen rocas con mucha más energía", explicó Cortés.

Una nueva pieza del rompecabezas

Para entender la relevancia de esta travesía, la investigadora del IMO nos enseñó que los sedimentos "tienen importancia en cómo funciona el terremoto y el tsunami en ese lugar específico (...). Entonces, nosotros a través de estas observaciones queremos recopilar cuál fue la deformación de terremotos de hace mucho tiempo, cómo deformó el suelo y así más o menos poder entender cómo van a ser los terremotos que vienen al futuro en esa zona en particular".

En ese sentido, Valeria Cortés resaltó que "todo lo que estamos haciendo es muy nuevo. Es primera vez que se hace en Chile y en conjunto con los datos que ha ido recopilando el Instituto Milenio de Oceanografía por un tiempo, estamos al fin armando el rompecabezas del ciclo sísmico y de toda la zona que genera los terremotos".

"Hace mucho tiempo que en Chile se está tratando de tomar datos de lo que pasa bajo el mar, porque normalmente todas las observaciones que tenemos son sobre el mar. Entonces estamos tratando de armar un rompecabezas sin tener todas las piezas. Esto finalmente nos está dando piezas que no teníamos y que por lo tanto vamos a tener una mejor idea de qué es lo que muestra ese rompecabezas", destacó sobre la expedición.

La científica añadió que "Chile tiene características particulares que ayudan a contrastar con otras partes del mundo. Entonces si bien esto es muy útil para nosotros como chilenos, también va a ser útil para Japón y otras partes del mundo que necesitan ellos comprobar hipótesis, por ejemplo, o comparar para contrastar lo que tienen con lo que estamos haciendo nosotros en este país, en nuestra fosa".

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La tecnología del Fendouzhe permitió hacer realidad esta investigación. (Foto: IMO)

Terremotos previos al Homo Sapiens

Con particular entusiasmo, Valeria Cortés contó que "en el norte nosotros encontramos unos depósitos de derrumbes y había unos animales creciendo ahí arriba. Y esos animales, por el tamaño que tenían, porque crecen muy lento, como un milímetro al año, nos podían decir que esos derrumbes eran de hace cientos de miles de años".

"Quizás -ahondó- fueron parte de un terremoto que nosotros nunca supimos porque no lo sabemos como personas. Probablemente fue antes de que hubiese personas, o sea, nuestra especie, el Homo Sapiens, empezó hace 300.000 años, probablemente son derrumbes de hace antes de que nosotros existamos".

Resultados preliminares este año

En cuanto a los resultados de la expedición, la geofísica chilena pone la pelota en el piso y resalta que tomará un tiempo, aunque los resultados "más evidentes y preliminares" podrían estar este mismo año.

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"La cantidad de datos que tomamos son tantos que nos va a permitir trabajar por muchos años más. Y, precisamente porque como son nuevos, vamos a encontrar cosas y luego a medida que vamos entendiendo el sistema nos vamos a dar cuenta que hay más preguntas o más formas de utilizar esos datos. Entonces por ahora, por ejemplo, el primer paso es armar, tomar las fotos que sacó el sumergible y armarlas, por decirlo así, en un mapa y organizar las estructuras que nosotros observamos para encontrar patrones y para correlacionarlo con terremotos históricos en el norte", dijo.

Después de eso, añadió, "se puede meter, por ejemplo, a un modelo de tsunamis y ver si es que los tsunamis de esos terremotos corresponden a las estructuras que nosotros vimos y que si esa estructura fue generada durante ese terremoto. Entonces hay varios pasos y que van a dar resultados a corto y largo plazo".

Una científica infatigable

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Como tradición, al regreso de los descensos, los científicos fueron recibidos con estimuladores baldes de agua. En la imagen el "bautizo" de Valeria. (Foto: IMO)

Valeria Cortés, el rostro más visible de esta expedición, proyecta sus anhelos para seguir entregando información valiosa a Chile y el mundo. Entre sus ambiciones está trabajar en "el potencial de generación de tsunamis en el norte de Chile", que fija como "prioridad".

Además, comenzó a estudiar el teremoto de 2010 basándose en datos geofísicos. "Estamos estudiando fallas secundarias que no son las que generaron el terremoto principal", con el objetivo de "estudiar la deformación completa del sistema".

Y como si eso no fuera suficiente, la investigadora confesó que "quiero diversificarme un poco en estudiar e incorporar lo que estamos haciendo con la columna de agua y un poco en los fiordos del sur y las fallas que se encuentran allí".

"Hay harto que hacer", concluyó Valeria Cortés quien reconoció que tiene muchas ideas. "Si yo pudiese tendría como 40 proyectos al mismo tiempo", dijo con entusiasmo la geofísica que, sin duda, continuará dando de qué hablar junto a los científicos del IMO.

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