La protesta por la crisis de la vivienda en España cumplió su segunda noche de acampada en la Puerta del Sol de Madrid. Los participantes, repartidos en más de 300 tiendas de campaña, afirman que seguirán en la plaza pese a la baja de las temperaturas y al pronóstico de lluvias.
La movilización comenzó la noche del sábado, después de una manifestación contra el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer que debió dejar la vivienda que arrendaba desde hacía 70 años. Desde el hospital donde permanece ingresada, Abascal envió un mensaje a los acampados: "¡Luchad! ¡Defended lo que es vuestro!".
El Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid, impulsor de la protesta, pide que el decreto sobre vivienda que prepara el Ejecutivo incluya contratos de arriendo indefinidos y la suspensión de los desalojos cuando no exista una alternativa habitacional.
El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, anunció el domingo que su administración trabaja "contra reloj" para llevar la propuesta al Consejo de Ministros del martes. Los manifestantes, sin embargo, anticiparon que la acampada podría continuar después de esa fecha.
La protesta se extenderá a Barcelona
Durante el domingo se realizaron actividades culturales y se instalaron una cocina popular y un centro de distribución de agua y alimentos en la plaza. Por su parte, el Ayuntamiento de Madrid expresó su "sorpresa" e "indignación" por la ocupación del lugar y pidió recuperar cuanto antes su funcionamiento habitual.
Las movilizaciones también llegarán a Barcelona: el Sindicat de Llogateres de Catalunya convocó para este lunes una protesta durante una actividad a la que asistirá Sánchez, con la misma demanda de incorporar contratos indefinidos al decreto.
El caso de Abascal se convirtió en símbolo de la crisis de la vivienda en España y motivó nuevas manifestaciones durante el fin de semana.