Tras postergarla esta semana, la Cámara retomará el martes 18 de agosto la discusión del proyecto que busca prohibir las carreras de perros; escenario en el que el mundo académico apunta a abordar "qué actividades económicas existen alrededor" de la cuestionada práctica.
El proyecto, que se encuentra en primer trámite legislativo y cuenta con el informe de la Comisión de Medio Ambiente, comprende modificar la Ley N°21.020 sobre Tenencia Responsable de Mascotas y Animales de Compañía para ilegalizar la actividad en todo el territorio nacional.
En este contexto, Cecilia Echeverría, decana de la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad del Alba, manifestó que uno de los puntos que merecen atención especial en el debate parlamentario se refiere a las eventuales apuestas ilegales desarrolladas tras bambalinas.
"Cuando analizamos una actividad que involucra animales, no podemos mirar solamente el espectáculo final. También debemos preguntarnos qué actividades económicas existen alrededor, cómo se fiscalizan y qué incentivos generan sobre el uso de los animales", sostuvo.
"Las apuestas informales e ilegales que rodean a las carreras de galgos generan un incentivo perverso: priman el rendimiento inmediato por sobre la salud del animal. Cuando la prioridad es el dividendo económico, las consecuencias lógicas son la sobreexplotación, el dopaje y, finalmente, el abandono de los perros retirados", lamentó.
Mirar el bienestar animal más allá de la pista
Sobre este último punto, la académica también señaló que "el bienestar animal debe evaluarse durante todo el ciclo de vida del perro. No podemos observar solamente los minutos que dura una carrera y dejar fuera aspectos como las condiciones de entrenamiento, transporte, descanso, atención veterinaria, reproducción o qué ocurre con los animales cuando dejan de ser competitivos".
"Desde la medicina veterinaria observamos con profunda preocupación el destino de los galgos tras su etapa competitiva. Estos perros sufren un desgaste físico y articular severo, y someterlos al abandono o al descarte al finalizar sus años de carrera es una violación flagrante a los principios básicos de la bioética y del bienestar animal, además de una crueldad", cerró Echeverría.