El Ministerio de Relaciones Exteriores informó ese lunes la muerte de un cuarto chileno a causa de los terremotos que azotaron a Venezuela, por lo que activó los protocolos de asistencia consular y acompañamiento integral para los parientes de la víctima.
A través de un comunicado, el organismo diplomático informó que el Gobierno puso a disposición sus canales de emergencia para brindar soporte a quienes han perdido seres queridos en esta catástrofe.
"La Cancillería ha tomado conocimiento del caso mediante los familiares de la víctima, a quienes se está prestando asistencia, orientación y contención", detalló la cartera estatal, subrayando que la prioridad actual es facilitar los trámites necesarios y ofrecer apoyo emocional en este momento.
Finalmente, el Ministerio reiteró su compromiso con la comunidad residente en el extranjero y envió un mensaje de apoyo a los afectados por la tragedia.
La identidad de los chilenos fallecidos
Entre las víctimas fatales, se confirmó la identidad de Erika Ramírez, de 54 años. La mujer, quien poseía doble nacionalidad, se encontraba en su residencia cuando el colapso de una pared terminó con su vida.
Sus amigos y familiares en Chile, específicamente en la comuna de Maipú, la recuerdan como una persona "cálida, cercana y amante de la naturaleza", según informó el medio Ex-Ante.
El cónyuge de la mujer chilena, en tanto, logró sobrevivir tras ser rescatado de los escombros luego de una espera de 30 horas.
La catástrofe también golpeó a la familia de Héctor Riquelme Cofré (54). El comerciante, radicado hace más de dos décadas en Venezuela, administraba un minimarket local.
Riquelme habitaba en el primer piso del edificio Albatros, una de las tantas estructuras que no resistió la fuerza del sismo.
El derrumbe no solo cobró la vida del locatario, sino también la de su nieta Sofía, de tan solo 8 años. La pequeña se encontraba en el mismo complejo residencial donde también vivía su madre, Pamela, hija del fallecido.