En Chile, la regulación del cannabis para fines terapéuticos ha experimentado avances normativos durante la última década, abriendo la puerta a alternativas médicas para el manejo del dolor y diversas condiciones de salud. Pese a que el marco legal otorga protección a los usuarios, la falta de difusión y la imposibilidad legal de hacer publicidad sobre tratamientos prescritos mantienen desinformada a gran parte de la población.
En entrevista con Cooperativa, la bioquímica y doctora en biotecnología Nicole Halçartégaray, explicó que en el país existen tres canales formales y legales para que un usuario pueda abastecerse de cannabis terapéutico siempre que cuente con la correspondiente prescripción.
“Hoy tenemos tres vías de acceso legal al cannabis medicinal y estas son completamente legales. La primera es a través de las farmacias. Entonces, una persona que tiene una receta médica para cannabis medicinal puede ir a una farmacia y conseguir su preparado de cannabis. Luego tenemos la segunda vía de acceso que está avalada por la Ley 20.000; el 2023 se hizo un cambio que incorpora un texto que dice que si la persona tiene receta médica, que tiene que cumplir ciertas condiciones esta receta médica, esta persona entonces tiene derecho a cultivar sus plantas en su casa”, detalló la experta.
Mientras que indicó que “existe una tercera figura que se llaman cultivos colectivos que están amparados bajo la Ley 20.500, que es la ley de asociaciones civiles, y en el fondo son entidades privadas sin fines de lucro donde gente se agrupa para tener un cultivo en común y así autoabastecerse de esta medicina”.