La presidenta del Senado, Paulina Núñez (Renovación Nacional), advirtió este miércoles que la reforma constitucional de seguridad del Ejecutivo solo avanzará si se retira la propuesta para crear un nuevo estado de excepción.
La medida —que permitiría extender la medida hasta por 240 días restringiendo libertades fundamentales y registros sin autorización previa del Congreso— ha generado un amplio rechazo transversal por considerarse una concentración desmedida de poder.
"Una reforma constitucional que ya está presentada se sostiene sólo si este nuevo estado de excepción se deja de lado", afirmó Núñez, llamando al "realismo legislativo" y a enfocar los esfuerzos en "reforzar lo que hoy tenemos en la Constitución: ni más ni menos que el estado de emergencia".
"No es solamente la oposición; también desde el oficialismo ese nuevo estado de excepción hoy día está siendo una traba para poder avanzar en esta reforma constitucional", advirtió.
Apertura del Ejecutivo
El ministro de Seguridad, Martín Arrau, se mostró abierto a matizar la propuesta o modificar las figuras actuales en la Carta Fundamental.
"Hay un consenso amplio de que hay que mejorar los estados de excepción con uno nuevo o mejorando lo que hay para poder hacer una intervención profunda en los barrios donde hoy día no hay libertad, donde las personas hoy día son amenazadas, donde viven con miedo", afirmó el secretario de Estado.
"Ese consenso está (...) Esperemos llegar a buen puerto con esto", enfatizó.
Republicanos piden "no aportillar" la reforma
Frente a las voces del oficialismso que piden retirar el texto, como el alcalde Jaime Bellolio (UDI), el diputado Agustín Romero (Partido Republicano) llamó a no desmantelar la iniciativa.
"Retirar esta reforma constitucional significa darles un triunfo al crimen organizado, al narcotráfico y al terrorismo (...) La invitación que hago es que, en vez de aportillar una reforma que los chilenos están pidiendo en los barrios, nos pongamos de acuerdo y nos pongamos a trabajar", urgió el legislador.