El verano en la Región Metropolitana ha sido inclemente, con termómetros que de manera consistente marcan más de 30 grados Celsius. Esta situación, si bien invita a muchos a disfrutar de vacaciones, representa un desafío significativo para aquellos que deben continuar con sus labores, especialmente en trabajos que implican una exposición directa al sol o a altas temperaturas.
Esta realidad ha llevado a las autoridades a reforzar los protocolos de seguridad y a emitir recomendaciones cruciales para mitigar los riesgos asociados al calor extremo.
La exposición prolongada a altas temperaturas puede tener consecuencias graves para la salud de los trabajadores, desde deshidratación hasta golpes de calor. Es por ello que se subraya la importancia de buscar alternativas para disminuir el impacto de estas condiciones.
Entre las medidas generales recomendadas, se incluyen la hidratación constante, el uso de vestimenta adecuada y la protección solar. Elementos básicos como el uso de gorros y la aplicación frecuente de bloqueador solar son fundamentales.