El Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile llamó este viernes a construir una memoria basada en la verdad, la justicia y la reconciliación, en un mensaje divulgado con motivo de un nuevo aniversario del golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973.
En el documento, titulado "Para construir paz y esperanza: Verdad, justicia y reconciliación", los obispos católicos reconocieron que el 11 de septiembre continúa provocando divisiones y opiniones encontradas y permanece como una fecha marcada por el dolor.
"Los acontecimientos que lo precedieron y los que le siguieron, marcados por el sufrimiento, la violencia y la muerte, testimonian a lo que conducen las visiones extremas y la fractura de la convivencia nacional", señalaron.
El pronunciamiento se conoce durante una jornada en que la oposición y la Fundación Salvador Allende encabezan las principales actividades conmemorativas, ante la decisión de La Moneda de no realizar ceremonias oficiales por los 53 años del golpe.
Cercanía con las víctimas y búsqueda de verdad
La Conferencia Episcopal manifestó la necesidad de mantener una cercanía "sincera y misericordiosa" con quienes fueron víctimas de graves violaciones a los derechos humanos, así como con quienes sufrieron la muerte o desaparición forzada de familiares.
El mensaje puso especial énfasis en las familias de los detenidos desaparecidos y aseguró que "la Iglesia no cesará en su compromiso de acompañamiento y la búsqueda de verdad".
Los obispos plantearon que el conocimiento de lo ocurrido debe servir para honrar la memoria de las víctimas y evitar la repetición de abusos, en lugar de utilizarse para alimentar revanchismos o manipular el pasado.
"No puede consolidarse reconciliación auténtica allí donde persista la sensación o la realidad de la impunidad", advirtieron, agregando que la justicia debe aplicarse con rigor e imparcialidad, "sin dar cabida al odio ni a la venganza".
El llamado se produce en medio de las críticas que distintas organizaciones han formulado por la postura del Ejecutivo ante la fecha. En Los Ríos, por ejemplo, agrupaciones de derechos humanos cuestionaron la ausencia de una conmemoración gubernamental y pidieron consideración hacia las víctimas.
Perdón sin olvido
En otro de sus planteamientos, la Conferencia Episcopal sostuvo que el perdón no implica justificar el daño cometido ni exigir el olvido, sino evitar que el pasado se transforme en "una cadena perpetua de odio".
Para ello, agregó, se requiere una disposición al arrepentimiento, la reparación del daño y la contribución al esclarecimiento de la verdad.
El documento también llamó a reconocer el sufrimiento de quienes padecieron violencia, persecución, prisión, exilio o la pérdida de familiares, aunque aclaró que aquello debe hacerse "sin equiparar responsabilidades éticas ni jurídicas, ni relativizar los hechos históricos".
Asimismo, los obispos pidieron renunciar a las visiones absolutas que llevan a tratar como enemigos a quienes piensan distinto y destacaron la importancia de fortalecer el Estado de derecho, los tribunales independientes, la seguridad pública y los procedimientos democráticos.
"La paz no consiste en olvidar el pasado"
La Iglesia chilena sostuvo que una sociedad reconciliada puede mantener profundas discrepancias ideológicas, siempre que estas se desarrollen dentro de una "amistad cívica sólida" y sin excluir de la comunidad a quienes sostienen posiciones diferentes.
"La paz, por tanto, no consiste en olvidar el pasado, sino en asumirlo sin quedar prisioneros de él", expresó el Comité Permanente de los obispos católicos chilenos.
En esa línea, resumió su llamado como "verdad sin odio, justicia sin venganza, memoria sin resentimiento, perdón sin olvido y futuro sin exclusiones".
Finalmente, los obispos convocaron al país a construir un proyecto común orientado a superar la pobreza y la marginación, proteger a las personas vulnerables, educar a los jóvenes, recuperar la seguridad y generar empleos dignos.
"Que las legítimas diferencias no deriven en enemistad y que el amor a Chile nos impulse a construir una sociedad más justa, fraterna y reconciliada", concluyeron.
La declaración se suma al debate político generado por la conmemoración, que incluyó el emplazamiento del Partido Comunista al Presidente José Antonio Kast por la ausencia de actos oficiales.