El exjerarca de Colonia Dignidad Willi Malessa falleció esta semana en medio de recursos pendientes de resolución ante la Corte Suprema, dejando sin una sentencia a firme su condena a seis años de cárcel como encubridor del secuestro de tres víctimas de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) en 1976.
Su muerte reabrió el debate sobre la lentitud estatal en las causas de derechos humanos y el fenómeno de la impunidad biológica.
Malessa, una de las figuras operativas más cercanas a Paul Schäfer dentro de la secta, fue sentenciado en primera instancia por la Corte de Apelaciones de Santiago por su participación en el encubrimiento de los secuestros calificados de Juan Bosco Maino Canales, Elizabeth de las Mercedes Rekas Urra y Antonio Elizondo Ormaechea.
Con su deceso, los tribunales pierden a un testigo clave para esclarecer el paradero final de los prisioneros políticos que pasaron por el predio precordillerano.
Malessa había sido condenado en primera instancia a seis años de presidio como encubridor de las desapariciones de Juan Bosco Maino, Elizabeth Rekas y Antonio Elizondo perpetradas por la DINA en 1976. (FOTO: ATON)
En conversación con Diario U.de Chile, Paulina Zamorano, abogada de la Red de Observadoras en Justicia y Memoria, afirmó que, "con la muerte de Willi Malessa, Chile revive la frustración de la impunidad biológica y la vigencia de los pactos de silencio de la dictadura".
Encubridor clave
Las indagatorias judiciales determinaron que el exjerarca participó en las faenas de inhumación ilegal, en la posterior exhumación de los restos humanos y en el traslado de cenizas para ser arrojadas a caudales fluviales de la zona.
"Más allá de su rol como mano derecha de Schäfer, Malessa ejecutó una de las tareas más crueles en Colonia Dignidad: operó la maquinaria que sepultó a las víctimas y, años más tarde, la que desenterró sus restos para hacerlos desaparecer por segunda vez. Su labor consistió en borrar la evidencia y asegurar un secreto que hoy se lleva a la tumba", señaló al medio antes citado la abogada querellante del caso e integrante de la Asociación por la Memoria y los DD.HH. Colonia Dignidad, Magdalena Garcés.
Desde las agrupaciones de familiares lamentaron que el fallecido mantuviera su silencio hasta el final. (FOTO: ATON)
Asimismo, los expedientes acumularon antecedentes sobre su participación directa en la fabricación de armamento para la dictadura militar al interior del enclave alemán.
Reclamo de familiares y pactos de silencio
A pesar de que los testimonios sobre las actuaciones de Malessa surgieron a inicios de la década de 2010, su encausamiento se postergó durante años bajo la gestión de dos ministros en visita previos, hasta la reactivación de las pesquisas bajo la ministra Plaza.
Desde la Asociación por la Memoria y los DD.HH. acusaron que "Malessa salió de la Colonia negociando su silencio".