Rechazo transversal ha generado el proyecto "Escucha su corazón", presentado por parlamentarios republicanos y libertarios, y que busca que las mujeres, antes de acceder al aborto en alguna de sus tres causales que estipula la ley, escuchen el latido del corazón del feto y en caso de no hacerlo se les niegue el procedimiento.
En El Primer Café, el exministro Nicolás Eyzaguirre (PPD) reveló que "yo pasé por una de estas circunstancias de inviabilidad de la vida, que fue atroz. Llegó a término por supuesto y nació, y murió, y francamente yo no sé en qué mente puede concebirse que la madre tenga que escuchar los latidos del corazón de un niño que va a morir. No tengo palabras para decir el horror que me crea una cosa como esta, no tengo palabras".
"Yo creo que este país no tiene destino a menos que quienes estamos en posiciones más convergentes hacia el centro, ya sea de la izquierda o la derecha, no seamos capaces con claridad de decir las cosas cuando hay que decirlas, cuando hay cuestiones que son obra de fanáticos, esto es una revictimización, es una humillación de la madre, es una desconsideración, una infantilización que no admite matices", puntualizó.
A estas palabras se sumó el también exministro Ignacio Walker (exDC), quien aseveró que "este proyecto de ley es completamente aberrante, o sea esto es realmente transformar un drama en una tragedia. Si a esa mujer que está afectada por algunas de las tres causales, imaginemos lo que significa riesgo para la vida de esa mujer o haber sido violada, o la inviabilidad fetal, es una situación desgarradora".
"Empezar a introducir matices, la excepción a la regla, creo que nos desvía del tema central y de fondo, que es el desgarro cruel, degradante, respecto de la mujer que experimenta cualquiera de las tres causales. Creo que esto debe ser rechazado de plano", añadió.
Para el exministro Cristián Monckeberg (RN), "el proyecto a mí no me gusta. Yo creo que un Estado puede hacer muchísimo por ayudar a evitar que haya una interrupción del embarazo, cualquiera sea la razón que se haya planteado, desde el punto de vista del acompañamiento, de la ayuda, del apoyo".
"¿Va a cambiar la opinión de una persona escuchar los latidos? No sé. Creo que puede ser tortuoso, puede ser complejo y yo creo que es de aquellos proyectos que no van a avanzar", adelantó.
Finalmente, Bettina Horst (Fundación Libertad y Desarrollo) matizó la conversación precisando que "siempre una situación de aborto es una situación muy difícil emocionalmente para la mujer y para su grupo cercano. En ningún caso debería someterse a la mujer a esto, ni siquiera debería plantearse".
"En el caso de violación a mí me parece que eventualmente en los casos donde no hay una denuncia ante los tribunales, ahí uno pudiera debatir. En ese caso uno pudiera evaluarlo como un elemento adicional a considerar al momento de tomar la decisión del embarazo, pero en ningún caso en la inviabilidad del feto o en riesgo de la madre", enfatizó.