En medio de los intensos cuestionamientos transversales y las dudas provenientes del propio oficialismo respecto a la reforma constitucional del Ejecutivo en materia de seguridad, el ministro Martín Arrau acusó este jueves una "campaña" de tergiversación contra la propuesta legal.
Pese a que desde el sector gubernamental han surgido voces que sugieren desechar el nuevo estado de excepción para viabilizar el resto de la agenda legislativa en la materia, el titular de Seguridad desestimó los argumentos de los detractores y cuestionó el origen de las críticas dirigidas al proyecto.
Al ser consultado sobre los reproches de diversos sectores que acusan una supuesta "deriva autoritaria" en la iniciativa, Arrau dijo que no entiende "de dónde ciertos políticos, periodistas, doctores en derecho y algunas personas que son más bien opinólogos sacan epítetos como los que usted dice".
"Queremos un listado de organizaciones de crimen organizado y terrorismo -que existe en muchísimos países- con normas que son menos estrictas que las que existen en muchos países, todos desarrollados y muy ejemplares para nosotros; un régimen penitenciario que existe en muchos países como en Italia, que es ejemplo en esto, y un estado de excepción para poder intervenir intensamente barrios, puntos críticos, para desarmar el crimen", defendió el ministro.
"Uno también es paciente, conversa con muchas personas, explica, pero sale una campaña... No sé, no lo quiero llamar de desinformación, pero con epítetos que claramente no se condicen con el texto que hemos presentado", aseguró.
Más temprano, en entrevista con El Diario de Cooperativa, el vicepresidente del Senado y parlamentario de la UDI, Iván Moreira, admitió que la reforma de seguridad "no está exenta de errores", y que Arrau, junto a asesores con poca experiencia y voces oficialistas impugnadoras, dejaron "expuesto al Presidente".
En el afán de "darle una salida" a la crisis, el legislador abogó por cambios sustantivos: "Si es necesario modificarla en un 80%, se modificará", apuntó.