Un diagnóstico pausado pero optimista sobre el futuro de la economía chilena entregó este viernes el consejero del Banco Central Kevin Cowan en conversación con El Diario de Cooperativa.
Tras los complejos resultados de actividad e inflación que marcaron el primer semestre de 2026, el economista y ex director ejecutivo del Banco Interamericano de Desarrollo desglosó los factores externos y locales que han frenado el dinamismo y delineó las prioridades de la institución para asegurar el retorno de la inflación a la meta de 3% sin asfixiar la recuperación del empleo.
La autoridad remarcó que hay que "separar lo que es el ciclo económico de más corto plazo —de frecuencia semestral, anual— de lo que son las condiciones de crecimiento de más de más largo plazo".
Cowan detalló que las últimas "noticias negativas", como el reciente aumento inflacionario y las cifras de la actividad, responden a fenómenos muy acotados: los shocks internacionales derivados del conflicto entre Estados Unidos e Irán —que encarecieron los combustibles— y problemas específicos de oferta en la pesca y la minería.
"Una parte grande de lo que pasó con el Imacec más reciente y también lo que ha pasado con la actividad en los primeros meses del año son sorpresas negativas en el sector minero. La otra parte relevante es efectivamente algunos shocks de oferta que tienen que ver con patrones asociados a la pesca (...) Algunos de estos factores, especialmente los asociados al sector agrícola, son más bien transitorios y deberían repuntar", explicó, restándole un carácter crónico a este bache.
Al proyectar el horizonte de los próximos dos años, el integrante del Consejo del Banco Central señaló que las condiciones estructurales para un despegue económico están vigentes, impulsadas por factores de financiamiento y el valor de las materias primas.
"Mirando hacia adelante, mirando hacia los próximos dos años —que es lo que tratamos de hacer porque es el marco de política del Banco—, vemos un escenario donde todas las señales nos indican que la inversión debería repuntar", afirmó.
Consumo, una visión "menos optimista"
Pese al optimismo en el ítem de inversión, el consejero reconoció que las proyecciones para el consumo de los hogares debieron ser ajustadas a la baja debido al menor dinamismo de los salarios reales y a la precarización del mercado laboral, marcado por una persistente informalidad.
"Por el lado del consumo, la situación es menos optimista. Los determinantes del consumo —que tiene mucho que ver con el empleo y los salarios— han ido teniendo menor dinamismo que los que esperábamos hace unos meses y las expectativas de las personas también se han ido impactando (...) El consumo es un desafío y la cautela y el cuidado que tenemos que tener es mirar hacia adelante en particular qué es lo que va a ocurrir", indicó.
"Desafío grande" del mercado laboral
Uno de los puntos críticos abordados por el integrante del instituto emisor fue la fragilidad que arrastra el empleo en el país, estancado por factores que van desde la regulación interna hasta las transformaciones tecnológicas globales.
"Ciertamente tenemos como país un desafío grande del mercado laboral. Hace tiempo que tenemos niveles de crecimiento del empleo más bajo. Las últimas cifras no solamente apuntan a un desempleo mayor sino que apuntan a un crecimiento que sigue estando dominado en empleos sin contrato, un mayor nivel de informalidad", alertó.
Según el diagnóstico de Cowan, en este escenario confluyen tres fenómenos complejos: los cambios demográficos y flujos migratorios; una fuerte automatización provocada por el cambio tecnológico; y las sucesivas modificaciones regulatorias que han elevado los costos de contratación.
Respecto a si la solución política radica en revertir normativas como la ley de 40 Horas o los aumentos del salario mínimo, el consejero declinó tomar una postura sectorial, concluyendo que "las discusiones respecto a la conveniencia o no de cambiar estas políticas son propias del Congreso, porque involucran dimensiones que están fuera del Banco Central y que tienen que ver con lo que el país quiere hacer en términos de resguardos versus de crecimiento".
La inflación cederá terreno hacia el próximo año
Respecto al control del costo de la vida, con una inflación interanual que actualmente se sitúa en un 3,9%, el economista trajo tranquilidad al mercado al ratificar que las proyecciones base del organismo autónomo anticipan una caída en los indicadores de precios para los meses venideros, esperando situarse bajo la barrera del 4% al cierre de diciembre y cerca de la meta de 3% a inicios del 2027.
"Ya anticipábamos que la inflación iba a volver a niveles cercanos a la meta hacia el primer trimestre del próximo año y, como dijo la presidenta del Banco en el Senado, con las nuevas cifras de precios globales, eso se anticipa y probablemente vamos a estar en niveles algo bajo 4% hacia fin de año", proyectó Cowan.
"Si es que se mantienen las condiciones actuales, deberíamos tener una convergencia hacia el próximo año a los niveles de inflación", añadió.
El consejero del Central se tomó el tiempo de explicar pedagógicamente lo que significará este alivio financiero para el bolsillo de los ciudadanos, aclarando que la moderación de la inflación no se traduce necesariamente en una caída de los precios en las góndolas, sino en un freno a la velocidad con la que venían aumentando.
"La inflación no es el nivel de precios; la inflación es el cambio del nivel de precios. Entonces, lo que ha subido transitoriamente y debiera ir bajando hacia el próximo año es que la velocidad con la cual suben los precios va a bajar a 3%. Eso no significa que los precios vayan a bajar. La inflación en 3% significa que los precios están subiendo año a año al 3%. Lo importante ahí para las decisiones de cada una de las familias es lo que termina pasando con sus salarios reales", puntualizó.
Cautela monetaria en el escenario global
Al ser consultado sobre las expectativas de los mercados que anticipan una pronta flexibilización de la Tasa de Interés de Política Monetaria (TPM) a raíz de la moderación de los precios, Cowan enfatizó que en el "desafiante ambiente global actual", la política monetaria se mantendrá cauta.
El consejero recordó el comportamiento adoptado por el organismo tras la escalada de tensiones en Medio Oriente para ilustrar el criterio que primará en las futuras decisiones del Consejo: "Cuando esto ocurre en marzo con la invasión y el inicio del conflicto, fuimos muy cuidadosos en decir vamos a ver qué es lo que pasa con los precios antes de subir la tasa de interés, porque lo más probable es que esto va a ser contenido, (el alza) va a ser en el mundo de las bencinas y no justifica ponerle una mayor contracción en la economía".
"Fuimos cuidadosos en no subir la tasa. La misma cautela yo creo que es importante cuando uno empieza a ver que las condiciones globales empiezan a mejorar, empieza a bajar la bencina acá, señales específicas en el mundo del Imacec", subrayó.
"Una política fiscal predecible"
Finalmente, y evitando explícitamente dar alguna opinión concreta sobre los proyectos legislativos del Gobierno, como la megarreforma tributaria, o las acusaciones cruzadas entre el oficialismo y la oposición sobre las estimaciones de ingresos fiscales, Cowan recalcó que "como Banco Central sí es relevante lo que está ocurriendo en la política fiscal".
"Una de las anclas de nuestro marco de relativa estabilidad macroeconómica ha sido una política fiscal predecible, ordenada, con un nivel de deuda sostenible. Entonces, es importante que sigamos cuidando eso. Es parte de las piezas que ayudan a que tengamos un entorno más estable", remarcó el consejero.